Es impresionante el éxito que tienen en Internet las frases famosas. En Twitter algunas cuentas especializadas en frases cuentan con cientos de miles de seguidores. En Google tecleas “frases famosas” y te salen más de un millón y medio de resultados. Las hay para todos los gustos, sobre todas las materias y procedentes de las más diversas fuentes, famosos, iluminados, inspirados, etc. miles, cientos de miles de frases que quedan en Internet para la posteridad, que se leen, se interpretan y en algunos casos nos dejan una pequeña o gran huella en nuestra mente.
Me gustan las frases, son conocimiento extractado, perlas del intelecto que son fruto de un momento de inspiración del autor y que tienen la suerte de no pasar al olvido y perpetuarse en la historia, pasando en algunos casos de generación a generación. Algunas frases son auténticamente brillantes, en pocas palabras llevan una carga de experiencia vital que las hace impagables.
El problema de las frases es que hay de todo, las hay buenísimas y las hay totalmente prescindibles. El encontrar la frase que nos gusta no es fácil, en ocasiones tropezamos con una frase que capta nuestra atención, nos hace pensar y nuestro subconsciente la acepta y la asimila, pasando a formar parte de nuestro bagaje de conocimientos y experiencia vital que conforma nuestro paso por la vida. Entonces la frase cumple con su objetivo, la semilla de la frase germina en nuestra mente y da fruto.
Hay otras frases que son auténticas lecciones de autoayuda, pretenden sustituir el diván del psicólogo en los males de nuestra mente. Pero la frase en la mayoría de los casos, llega, roza, permanece unos segundos, en el mejor de los casos minutos y desaparece. Quizá por que no encuentra en nuestra mente el terreno fértil para prosperar, la actitud abierta necesaria para que haga mella y consiga su objetivo fundamental, hacernos pensar.
Os animo a que busquéis frases que os gusten, que aquellas que os atraigan las volváis a leer, que penséis en ellas y las intentéis recordar, pensar en la capacidad de la frase de comunicaros el pensamiento del autor, de compartir su conocimiento con vosotros y en muchos casos haceros mejores.
Y para terminar una definición: “Las frases son como alimento para tu mente y tu alma. La sabiduría de sus palabras son eternas”